Te voy a echar mucho de menos.

Nunca pude siquiera imaginar que este momento llegaría,  siempre pensé que estarías conmigo,  no estaba preparada…  eras joven aún…  estabas en mis planes futuros,  me duele pensar que ya no veré más tu carita,  que ya no jugarás más con mis pies,  que ya no me consolarás cuando salga al patio a pensar en mis problemas,  que no oiré más esa respiración tan fuerte que tenías…  y que tantas risas provocaba…  porque parecía que hablaras…  aún te oigo,  a veces tengo que volverme porque creo que estás ahí…  mirándome con esos ojitos tan vivos que tenías…  con esa carita tan simpática…  siempre parecía que sonrieras… oigo tus pasitos por la casa pero al mirar buscandote  no estas…  tengo la sensación de sigues viva en mi cabeza  para que podamos despedirnos…  porque ha sido tan rápido que no nos dio tiempo…  pero se que no es así…  no es más que tu recuerdo y mis ganas de haberlo podido hacer…  ya no estás…

Te echo mucho de menos…  va a ser muy duro acostumbrarnos a estar sin ti muñecota,  siempre tan madraza con todos,  dándonos ese cariño incondicional que solo tu sabias darnos  en casa,  siendo siempre tan agradecida,  perdonando algún que otro pisotón que sin querer te llevabas porque tan efusiva te ponías cuando nos veías que te enredabas entre nuestras piernas.

Ayer cuando te llamé no venías…  cuando te encontré no te movías…  y cuando me acerqué a tocarte pensando que estabas dormida…  no respirabas… tenías los ojitos cerrados y estabas en la posición que más te gustaba,  me consuela eso…  quiero pensar que no sufriste, quiero pensar que pasó mientras soñabas…

Mi Gorda…  no me arrepiento de nada,  se que te cuidamos bien…  se que fuiste feliz… las lágrimas y el dolor que siento en el pecho no me dejan seguir escribiendo…

“Adiós para toda la vida,  aunque toda la vida siga pensando en ti”.

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