Los Monstruos Sí Existen.

El maltrato a los animales (en específico me estaré refiriendo a los animales no humanos) es una situación tan trágica como lo es alarmante. Según diversas organizaciones protectoras, más de un millón de animales sufre algún tipo de maltrato cada año. Dejando a un lado aquellos animales destinados al consumo humano o para pruebas dermatológicas y farmacéuticas (los cuales también se ven sometidos a situaciones tan desgarradoras e inhumanas que de sólo pensarlo se llenan de lágrimas mis ojos), los animales contemplados en estas cifras son aquellos que nos hacen compañía desinteresadamente de manera cotidiana, los animales domésticos.

Los abusos cometidos contra estas criaturas son indignantes: maltrato, tortura, violación, asesinato… la lista sigue y sigue. Las principales víctimas son los perros, los gatos y los roedores; estos animales que (in)conscientemente llevamos a nuestras casas y que ipso facto dependen absolutamente de nosotros, pero al ver las atrocidades dolosas inflingidas a algunos animales, se podría pensar que hubiera sido mejor dejarlos a su suerte.

Y todo es el resultado de la supuesta superioridad de especie que nos hemos adjudicado arbitrariamente. Nos hemos otorgado el poder de decidir qué es lo que vale y qué no, un complejo de Dios que nos convierte en los peores monstruos que hayan pisado este planeta. Creemos que todo lo que hay en la Tierra está para nuestro uso y abuso sin pensar en las consecuencias, sin tentarnos el corazón.

Hay indignación generalizada al saber que hay guerras y asesinatos, nos aterra pensar que pueda llegar alguien y arrancarnos la vida nada más por que así le place, pero casi nadie dice o hace nada cuando vemos a algún animal en peligro. A pesar de que existe una Ley Protectora de Animales, hasta el día de hoy no ha habido alguna consecuencia legal para los perpetradores de dichos actos cruentos, y si bien es cierto que eso es un gran problema, lo más importante de esta situación es la (in)moralidad y (poca) ética con la que nos regimos. ¿Cómo esperamos justicia si nosotros mismos no la impartimos? No nos corresponde decidir quién la merece y quién no, todos los animales, humanos y no humanos, tenemos derecho a una vida sin violencia.



1 comentario

  1. Me has hecho llorar con este post…una de las cosas que mas me enoja, frustra y entristece es que algun infeliz abuse de un pobre animal indefenso que deposita su confianza y amor en ese pseudo humano. Deseo de todo corazon que esos malditos sufran lo mismo que ellos han hecho sufrir a todos esos animales inocentes.


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