La alergia a las avellanas ya cuenta con una vacuna eficaz

Investigadores españoles han desarrollado una vacuna administrada de forma sublingual frente a la alergia a las avellanas; se trata de la primera terapia de inmunización que consigue resultados positivos en una alergia provocada por alimentos.

Cinco de cada mil personas sufren alergia a la avellana, un alimento que se emplea con bastante frecuencia en la cocina española camuflada en salsas, productos de repostería y comidas preparadas.

Investigadores del Hospital General de Castellón, el Instituto Universitario Dexeus, en Barcelona, y el Hospital Universitario de Gerona, junto con el apoyo de los laboratorios Diater, han desarrollado la primera vacuna contra la alergia a este fruto. “En realidad se trata de la primera vacuna contra un alimento causante de alergia”, ha indicado a Diario Médico Ernesto Enrique Miranda, de la Sección de Alergología del Hospital General de Castellón, y autor principal del hallazgo.

Ya en la década de 1990, científicos estadounidenses habían ensayado una vacuna contra la alergia al cacahuete, pero los pésimos resultados -entre ellos, la muerte de uno de los pacientes vacunados- provocaron el abandono de esta investigación.

Para elaborar la vacuna contra la avellana, los investigadores españoles primero analizaron las proteínas del alimento y observaron que la causante de la reacción inmune era la proteína de transferencia de lípidos, cuya capacidad alergénica también se ha visto en otros frutos, como el melocotón, la nuez y la manzana.

Una vez detectada la proteína y preparado el extracto, se seleccionaron 41 pacientes, de los que se comprobó a través de una prueba de provocación la alergia al fruto en 22. “Con estos sujetos realizamos el estudio, que consistió en la administración bien de la vacuna por vía sublingual o bien de placebo”. La dosis requerida consiste en cinco gotas diarias y el tratamiento es crónico.

Los autores del trabajo, que se publicó el pasado noviembre en Journal of Allergy and Clinical Immunology, hallaron que la tolerancia en los pacientes vacunados se mantenía multiplicando por diez la cantidad inicial de un gramo, e incluso llegaba a los 20 gramos, que incluyen entre 15 y 20 avellanas. “En general, los pacientes vacunados podían tolerar bien la cantidad de avellanas que pueden encontrarse en una salsa, por ejemplo, o en un producto de repostería”.

Todo el proceso de investigación, incluida la identificación de la proteína, se inició en 2002, aunque el seguimiento de los pacientes vacunados ha durado tres meses, “y continúan; pensamos mantenerlos en el estudio durante un año, hasta el próximo octubre, para asegurar los resultados de la terapia a largo plazo”.

Enrique ha destacado el hecho de que la consecución de esta primera vacuna allana el camino para el desarrollo de nuevas terapias de inmunización contra alergenos de tipo alimentario, cuya incidencia está aumentando en los países occidentales y plantea un problema de déficit nutricional mientras el único tratamiento posible sea evitar consumir el alergeno.

La alergia a la avellana, al igual que a otros alimentos, puede aparecer en cualquier edad, con una sintomatología típica que abarca del picor al choque anafiláctico.

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Para haberlo sabido antes….

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